Olé por los Rolling | OnCuba

Bueno, los Stones tocaron en Cuba. Ya no es una probabilidad, sino un hecho.

Este viernes 25 estuve desde las once y media de la mañana en los terrenos de la Ciudad Deportiva, pero valió la pena: al entrar pude ganar un lugar increíble, a menos de diez metros del escenario. El problema con ese tipo de emplazamientos es que no puedes moverte de ahí, y créanme que es algo más que un imperativo moral: no puedes, no hay paso, debes estar de pie o sentado (en el área que ocupas de pie) durante un montón de horas. Para estirar una pierna o ponerte de lado la cosa funciona como un cubo de Rubik, alguien más tiene que recolocarse, y así sucesivamente. Sin embargo, cuando empieza el concierto te felicitas por haber resistido.

“Hemos sabido que hubo una época en que no se podía escuchar nuestra música en Cuba. Bueno, pues aquí estamos. Los tiempos están cambiando”, dijo Mick antes de presentar una canción. Y en ese sentido, ¡vaya si han cambiado!: la banda que no muchas décadas atrás nos pintaban como la quintaesencia de la decadencia y degradación de la juventud bajo el capitalismo, cierra en Cuba su gira latinoamericana (la Olé Tour, nombre a mi juicio bastante inapropiado) y sus integrantes son aclamados como dioses. Y dioses no serán, pero sí tienen mucho de iconos y leyendas vivas, no es un grupito recién formado con un par de temas de éxito, sino uno de los nombres decisivos en la historia de la cultura contemporánea.

via Olé por los Rolling | OnCuba

 

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